Chapter 1

CAPÍTULO 2 — ESTÁS DESPEDIDA
—Emma.
La joven levantó la mirada.
David señaló su identificación.
—Entrega tu identificación. Estás despedida.
El ruido de las cajas pareció disminuir.
Emma tenía dieciocho años.
Aquel empleo significaba mucho para ella.
Pagaba sus gastos.
Le permitía ayudar en casa.
Y ahora podía perderlo por un simple cartón de leche.
Margaret miró a la joven.
—No —susurró—. Devuélvelo. No quiero que pierdas tu trabajo por mí.
Emma negó suavemente con la cabeza.
Se quitó únicamente la identificación de empleada y la dejó sobre el mostrador.
Luego miró a David.
—Lo volvería a hacer.
David permaneció firme.
—Las normas existen por una razón.
—Lo sé.
—Entonces deberías haberlas respetado.
Emma miró a Margaret.
—Hay cosas más importantes.
Margaret apretó el cartón entre sus manos temblorosas.
—Por favor —dijo—. Puedo devolverlo.
Emma sonrió ligeramente.
—Ya es suyo.
Aquella respuesta hizo que Margaret guardara silencio.
David señaló hacia la zona de empleados.
—Puedes recoger tus cosas.
Emma respiró profundamente.
Tenía los ojos húmedos.
Pero no lloró.
Margaret la observaba de una forma distinta ahora.
No con gratitud.
Con atención.
Como si intentara comprender algo.
—¿Por qué lo hiciste? —preguntó.
Emma la miró confundida.
—¿Qué?
—Pagarlo.
Emma miró el cartón.
—Porque dijo que no había comido.
—Podías haber perdido tu empleo.
Emma miró su identificación sobre el mostrador.
—Parece que lo perdí.
—¿Y aun así volverías a hacerlo?
Emma no necesitó pensarlo.
—Sí.
Margaret sostuvo su mirada durante varios segundos.
Entonces algo cambió.
No su ropa.
No su apariencia.
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No su rostro cansado.
Solo sus ojos.